
La accesibilidad turística no debe solo entenderse como aquel requisito que debe cumplir un determinado servicio o destino turístico para favorecer su acceso a las personas con movilidad reducida o discapacidad. La accesibilidad turística ha pasado a convertirse en un factor intrínseco a la calidad turística, ya no se puede concebir un turismo de calidad, cuando éste no está al alcance de todos, el turismo de calidad debe ser accesible a todos y nadie podrá quedar al margen de éste por ninguna razón o circunstancia.
Los datos no engañan, la inversión de la pirámide de población supondrá para la actividad turística una necesidad de adaptación, por no decir un reposicionamiento estratégico. Nuestros turistas del futuro (a corto plazo), nos harán adaptarnos a nuevos ritmos y a nuevas necesidades, el relax, el descanso, el trato personalizado, el confort, la calidad y la accesibilidad serán señas de identidad de un producto que demandará una gran parte del mercado turístico.
Por lo tanto no solo hablamos de razones sociales o normativas, sino de un reto al que el sector turístico debe hacer frente para mejorar su rentabilidad en futuro muy próximo.